Redacción / Noventa Grados
Morelia, Mich; 18 de septiembre de 2012.- Científicos del Instituto de Investigaciones sobre Recursos Naturales (INIRENA) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), alertaron sobre el riesgo que corre la población de tortuga negra en la península de Baja California, Sinaloa y Sonora -sitios donde se localiza el área de desarrollo y alimentación más importante para esta especie en todo el Océano Pacífico-, ya que la tasa de mortalidad directa e indirecta entre individuos adultos y juveniles se ha estimado en más de 10 mil 000 tortugas al año, además de que dicen, la matanza no cede.
En un comunicado de prensa, los científicos de INIRENA, Javier Alvarado Díaz y Carlos Delgado Trejo, destacaron la importancia de reducir inmediatamente la mortalidad en las zonas de crianza y alimentación como una medida emergente para mantener y aumentar la recuperación de la población de tortuga negra de Michoacán donde se han aplicado importantes esfuerzos de conservación en los últimos 30 años.
Aseguran que de nada sirve que en la entidad se multipliquen las acciones de protección y conservación en las playas de anidación, si en el noroeste de México las tortugas negras son capturadas para la comercialización de su piel y carne.
“Lo peor es que el aprovechamiento ilegal de la tortuga negra parece que ha superado con mucho la capacidad de respuesta de las autoridades mexicanas en el combate. La especie está nuevamente en una situación vulnerable”, reiteran en el escrito.
Alvarado Díaz, quien es maestro en ciencias, recordó que hace treinta años inició los trabajos de investigación sobre la biología y ecología de la tortuga negra y realizó una labor extensionismo social en las comunidades nahuas para convencerlos de la importancia de proteger y conservar el quelonio.
Delgado Trejo, es enlace de la UMSNH para trabajar en la costa y tiene una interacción directa con los hombres y mujeres de esta región nahua del Pacífico michoacano en quienes ahora recae la responsabilidad de operar el programa de conservación de la especie.
La importancia de los resultados de este programa de conservación es tal que ambos investigadores fueron invitados a preparar el Capitulo 11 “Estado de conservación actual de la tortuga negra en Michoacán, México”, del libro Tortugas Marinas del Pacífico Oriental: Avances en la Investigación y la Conservación, que está en proceso de edición por parte del Arizona-Sonora Desert Museum de Estados Unidos.
Mencionan que una de las acciones más importantes para la conservación, fue la decisión de la cooperativa pesquera de Maruata a renunciar voluntariamente al derecho de una cuota de captura de 250 ejemplares adultos de tortuga negra autorizados desde 1980 por el gobierno mexicano.
“Esto fue determinante para evitar la desaparición total de la especie en la bahía de Maruata. Y lo más importante es que esta actitud positiva de la comunidad pesquera regional hacia la conservación de tortugas marinas se ha mantenido hasta ahora, destacaron los investigadores nicolaitas”, resaltan.
Javier Alvarado y Carlos Delgado explicaron que en su momento, el proyecto de conservación de tortuga negra en Michoacán fue diseñado con el doble objetivo de detener el declive de la población de tortuga negro y lograr su recuperación.
Alvarado y Delgado señalaron que en todo este tiempo se han obtenido importantes datos sobre la ecología y biología de la tortuga negra, que han permitido hacer una evaluación real del éxito del programa de conservación.
Así que considerando la reducción de las principales amenazas identificadas al inicio del proyecto, se logró un índice de éxito de 82.4 por ciento en las acciones del programa que sugiere un nivel relativamente alto para todo el proyecto en Michoacán. Pero ahora el peligro más serio para el programa y para la población de tortuga negra son, precisamente, las amenazas no mitigadas en otras áreas geográficas como la península sudcaliforniana, Sinaloa y Sonora.
Por ello, Alvarado y Delgado reconocieron que es fundamental para el éxito reproductivo de la tortuga negra y su conservación, ampliar las estrategias de conservación en Michoacán a otras 15 playas de anidación secundaria y continuar los estudios plurianuales de todas las playas de anidación en la entidad.
Advirtieron que la recuperación hasta niveles históricos de esta población no se logrará a menos que la protección se extiende a todos los hábitats críticos en toda su área geográfica, fundamentalmente en México.
“La situación es bastante compleja si se toma en cuenta que a pesar de la prohibición para la explotación de tortugas marinas en nuestro país que entró en vigor en 1990, la captura ilegal de tortuga negra ha continuado a lo largo de la costa del Pacífico de México, especialmente en la península de Baja California, Sinaloa y Sonora”, señalaron.
Los investigadores confiaron en el éxito de diversos proyectos de conservación que ya se aplican en la región con la colaboración de comunidades pesqueras locales para reducir la captura incidental de tortugas marinas.
Finalmente, los investigadores concluyeron que el proyecto de conservación de la tortuga negra de Michoacán es una evidencia muy clara que si los esfuerzos de protección se llevan a largo plazo, existe una garantía de éxito en la recuperación de la mayor población de tortuga negra en todo el Pacífico oriental. Pero por ahora la amenaza está latente. Por ello urge que las autoridades detengan la matanza.









